Jaime Bonet, a sus catorce años, en una experiencia personal de diálogo con Cristo crucificado, sintió la llamada a darlo a conocer a todas las gentes, lo que constituyó el núcleo de su vocación y el germen de la futura fundación del “Verbum Dei”.



Jaime Bonet Bonet, nació el 21 de mayo de 1926 en Alquería Blanca (Mallorca-España), desde el momento en que experimento la llamada del Señor, su pasión fue prepararse para la predicación de la Palabra, por lo que en 1940 ingresó en el Seminario diocesano de Mallorca. Una vez ordenado en el año 1952 se dedicó con intensidad a la predicación, desde un estilo de vida orante que entusiasmaba por seguir a Jesús y anunciarlo. Impulsó y acompañó desde 1963 el proceso de configuración del Verbum Dei, hasta que en decreto del 15 de abril de 2000, la Santa Sede declara la Fraternidad Misionera Verbum Dei como un único Instituto de Vida Consagrada, identidad que recoge la genuina intuición y carisma fundacional.


Actualmente, el Padre Jaime Bonet, desde la sencillez y profundidad de su oración y unión entrañable con Dios, es para el Verbum Dei y para toda la Iglesia, elocuente testimonio de una vida hecha Palabra, gastada y desgastada por el Evangelio.

Su familia, primer santuario de la vida y amor de Dios

En el hogar de dos honrados trabajadores, de fe profunda y sincera, Jaime y María, en Alquería Blanca, Mallorca – España, nace Jaime Bonet el 21 de mayo de 1926.

Las catequesis que daba su padre a chicos y grandes en los caseríos vecinos, junto con la fe sólida y amor práctico de su madre, fueron el ambiente donde la vocación de Jaime se fue forjando de forma progresiva.

Este ambiente de fe fue enriquecido con la educación de los primeros años, recibida en la escuela de primaria de las Religiosas Franciscanas de Alquería y en los años de secundaria con los Hermanos de las Escuelas Cristianas, en el Colegio de la Salle de Inca, en Mallorca.

“Si existes hazme feliz”

Siendo un joven impulsivo, de gran vitalidad y con una fe ardiente, Jaime busca la felicidad desde una actitud de autenticidad. A sus catorce años, el inquieto adolescente, en una experiencia personal de diálogo con Cristo crucificado y Jesús en la Eucaristía, experimentó el gozo y el amor personal de Dios y, al mismo tiempo, la llamada a llevar su amor a todas las gentes. Esta experiencia constituyó el núcleo de su vocación y el germen de la futura fundación del “Verbum Dei”.

Formación activa y responsable

Al tercer año, es admitido en el Colegio Mayor de Nuestra Señora de la Sapiencia, donde permaneció hasta su ordenación sacerdotal, siendo elegido como rector del mismo colegio, cursando aún sus estudios teológicos.

Durante los años de formación organizó entre sus compañeros una Escuela o “Academia de predicación”, con la inquietud de una buena preparación para realizar el Ministerio de la Palabra.

Alternaba sus intensos estudios con una actividad apostólica incansable: explicación del catecismo a los gitanos y pobres; semanas de predicación a los jóvenes y mayores de las barriadas pobres y de su mismo pueblo; charlas a los alumnos del Instituto de Enseñanza Media de Palma de Mallorca; dirección de círculos de estudio. Se destaca su participación en los nacientes Cursillos de Cristiandad, fundados en la diócesis de Palma de Mallorca, y en el trabajo apostólico de Acción Católica.

Predicador a tiempo completo

Fué ordenado sacerdote en el Congreso Eucarístico, en Barcelona, el 31 de mayo de 1952.

De nuevo en Mallorca, el obispo Juan Hervas lo nombró párroco de Mancor del Valle y director del Santuario de Santa Lucía, sede principal de los Cursillos de Cristiandad.

El padre Jaime continuó con su predicación por toda la Isla; entre sus actividades, destaca la predicación de ejercicios espirituales en los noviciados de religiosos y religiosas de la diócesis, y a los teólogos del Seminario diocesano. En 1960 el obispo Jesús Enciso Viana, lo destinó al Consejo Diocesano de Acción Católica con el particular cometido de impulsar entre los jóvenes de Mallorca el espíritu evangélico y apostólico.

Formando discípulos en la isla de Mallorca

La predicación del joven sacerdote suscitó un fuerte dinamismo apostólico en toda la isla, dando lugar a diferentes grupos. No solo los laicos, también algunos sacerdotes de la diócesis fueron atraídos por la oración, la forma de vida y la manera como el padre Bonet realizaba la misión: Las “Escuelas de Apóstoles”, donde grupos de jóvenes y adultos, eran formados para anunciar la Palabra de Dios, acompañando el anuncio de un vivo testimonio evangélico y espíritu de oración.

Entre los grupos, el padre Bonet dedica particular empeño al Movimiento de Convivencias de evangelización por la Palabra, formado entre las jóvenes, para que ellas mismas predicaran y acompañaran la formación espiritual y apostólica de otras jovencitas; originando así un nuevo fermento para el apostolado de la Palabra hasta los confines de la Isla.

En este contexto algunas jóvenes, pertenecientes al Movimiento de Convivencias, manifestaron el deseo de consagrarse totalmente a Dios, según el estilo de vida evangelizador que el padre Jaime Bonet suscitaba con su predicación: “dedicación al anuncio del Evangelio por medio de la oración y el ministerio de la Palabra”.

Monseñor Enciso Viana confirmó en este deseo, el clamor del Espíritu Santo y nació el Verbum Dei, el 17 de enero de 1963. Desde su inicio, el obispo ofreció al padre Bonet todo su apoyo y estima, ratificado posteriormente por monseñor Rafael Álvarez, obispo sucesor, quien acogió e impulsó eficazmente el crecimiento de la Fraternidad naciente.

Encarnando un carisma para la Iglesia (1963 – 1999)

A partir de la fundación del Verbum Dei, Jaime fue dispensado por el obispo del trabajo parroquial, dedicándose a tiempo completo a la predicación de convivencias y ejercicios espirituales, además del seguimiento y orientación del naciente Verbum Dei.

Desde la década de los setenta, su actividad y dedicación apostólica se centran en la guía de la Fraternidad Verbum Dei, orientando las nuevas fundaciones por los cinco continentes y la maduración del carisma en todos los miembros.

Un medio privilegiado por Jaime, en la configuración del carisma, han sido los ejercicios espirituales de mes y su predicación diaria por los diversos centros Verbum Dei del mundo.

Su espiritualidad y estilo de vida se han identificado de forma peculiar con la vida y estilo de san Pablo, por su dedicación incansable a la predicación y fundación de comunidades. Al mismo tiempo ha bebido de los grandes místicos y maestros de oración como santa Teresa de Ávila, san Juan de la Cruz, san Francisco de Asís, san Ignacio de Loyola, santa Teresita del Niño Jesús, Carlos de Foucauld, entre otros.

Testigo de Vida y Amor en el nuevo milenio

El padre Jaime impulsó y acompañó el proceso de configuración del Verbum Dei, hasta que en decreto del 15 de abril de 2000, la Santa Sede declara la Fraternidad Misionera Verbum Dei como un único Instituto de Vida Consagrada, identidad que recoge la genuina intuición y carisma fundacional.

Actualmente, el padre Jaime Bonet, desde la sencillez y profundidad de su oración y unión entrañable con Dios, es para el Verbum Dei y para toda la Iglesia, elocuente testimonio de una vida hecha Palabra, gastada y desgastada por el Evangelio.